Aventuras Payasas
- 8 may 2016
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Es increíble como la mirada y la presencia de un payaso hospitalario puede cambiar y trasformar vidas, modos de ver el mundo y llenar corazones.
Hace dos semana visitamos por primera vez a un grupo de nuevos amigos de la tercera edad que se atienden en el centro de salud de cruz de la esperanza en Chiclayo.
Llegamos una mañana tres payasos Runakay con instrumentos en mano a realizar lo que mejor sabemos hacer "jugar con las personas a corazón abierto", cantamos, bailamos, compartimos historias de vida en casi 40 minutos de sonrisas y alegrías interminables. Luego nos despedimos con los mejores recuerdos de ellos y agradecimos al equipo de salud por la invitación a sus instalaciones.
Una semana después recibimos una llamada diciéndonos "Los abuelitos están preguntando por ustedes" y es así como el sábado pasado regresamos a compartir momentos mágicos con ellos; bailamos al son de una marinera y celebramos por anticipado el día de las madres, sin duda, el mayor pago que podríamos tener como payasos es la enorme sonrisa que se les dibuja en la mirada de las personas con las que conectamos en nuestro camino.
















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